Viernes, sábado y domingo. Durante estos tres días se reunieron más de 200 mil personas en el estadio de River, el Monumental. 200 mil almas vivieron el regreso de Soda Stereo a los escenarios.

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Lo cierto es que este regreso, bajo el nombre de “Me verás volver”, trajo a Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti nuevamente a los escenarios, en una gira en la que tocarán en las ciudades argentinas de Buenos Aires y Córdoba para luego viajar por América Latina.

Sabemos que las localidades para los recitales que se sucedieron este fin de semana de agotaron en cuestión de horas. Por eso agregaron dos fechas más que serán el fin de semana que viene, y no se descarta la posibilidad de que Soda Stereo cierre esta seguidilla de shows nuevamente en Buenos Aires, ya en el mes de diciembre. Esteremos confirmando.

Como ya lo habíamos adelantado en lafrecuencia.com, el trío tocó con músicos invitados, Leo García, Twety Gonzáles y Leandro Fresco, quienes obviamente, y como era de suponer, quedaron en un segundo plano, detrás de Cerati, Bosio y Alberti.

Los temas que entraron en la performance no solamente tienen que ver con los hits que sonaron en todas las radios, boliches, y demás. También incluyeron canciones menos típicas, que el público no recibió con gran euforia. Pero claro que no faltaron los temas que todos esperaban: “Signos”, “Persiana Americana”, “Corazón delator”, “Hombre al agua”, “La ciudad de la furia”, “Juegos de seducción”, “Primavera 0”, y de más está decir: “De música ligera”

Más allá de las cuestiones económicas que giran en torno a este regreso (todos sabemos que el trío se junta por dinero y no por otra cosa, aunque ellos se empeñen en demostrar lo contrario, seamos realistas y no nos engañemos), se trata de un hecho histórico. Soda Stereo fue en su momento, y lo sigue siendo, una de las bandas más importantes de América Latina. Diez años pasaron de la ruptura, y aunque todos esperaban una posible vuelta solo a los escenarios gracias a los tantos de rumores que se corrieron, la noticia llegó. Y nadie, o casi nadie, la esperaba. Diez años después, mejor decir que callar. (Calamaro dixit)