9 de diciembre de 1980. Mark David Chapman asesinó a uno de los más grandes íconos del rock a nivel mundial: John Lennon. No hacía falta que Lennon muriese para pasar a la posteridad y ser reconocido por su trabajo, como sucede con la mayoría de las personalidades de la música y el arte en general. Pero este asesinato, sirvió para que el mismo homicida se perpetúe en las mentes colectivas de casi todo el mundo.

Y fue el cineasta Andrew Piddington quien se centró en Chapman. Y fue así como surgió El asesinato de John Lennon” un largometraje que despertó cierta polémica en su país de estreno, Gran Bretaña.

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Claro que la muerte del vocalista de The Beatles generó muchas susceptibilidades, pero el hecho de enfocar el argumente del film en el asesino y no en la víctima es uno de los aspectos que generaron bronca en cierto sector de los críticos británicos.

Sucede que el cineasta centró su atención en la mente de Chapman. ¿Qué le pasó en la mente a este guardia de seguridad de 25 años para asesinar a quemarropa a su ídolo? Claro que se trata de una película dura, fría, y fuerte. Sobre todo porque a pesar de que pasaron 27 años de la muerte de Lennon, las heridas siguen abiertas.

Y la prensa británica no le perdona a Piddington el hecho de hacer hincapié en el asesino del ídolo pacifista. Lo acusan de ensalzar la imagen del asesino reibindicándolo como un antihéroe. Sin embargo, el producto audiovisual en cuestión recibió un premio en el Festival de Tribeca (Nueva York) y fue exhibido en el Festival de Edimburgo de 2006.