roseland-01.jpgMadonna sabe tentarnos… y así lo hizo en el arranque de la gira de promoción de su nuevo disco Hard Candy (que salió el martes 29 de abril en el mundo). Con un escenario peqeuño pero muy producido, la previa del show nos mostró en pantallas gigantes, cientos de caramelos y dulces que engloban la nueva era de la chica material.

Es que según sus propias palabras el disco era una mezcla de lo rudo y lo dulce y por eso, cuando por sobre el multicolor de los caramelos de las pantallas, emergió la blonda de negro sentada en un trono y con una M gigante detrás, la metàfora quedó sellada. Y por cuarenta minutos y seis temas, Madonna reafirmó su status de Reina indiscutible del Pop y el show business.

¿La cita? El lugar fue el reducido recinto del Roseland Ballroom de Nueva York, con capacidad para menos de tres mil personas pero al que accedieron (gratis, por entrega de cintas y con campamento con cuatro dìas de anticipación en las puertas del teatro) poco màs de mil fanàticos que, enardecidos, corearon el primer track que abre el disco, Candy Shop (Tienda de dulces, ¿se entiende?).

Lo que siguió fue, con un ritmo imparable y una señora de cincuenta años moviendo el cul… de la misma edad, un show que incluyó cuatro temas del disco excusa (sobresaliendo por supuesto, el primer single 4 Minutes que Madonna cantó junto a Justin Timberlake), entre esos la balada folktrónica Miles Away y el próximo sencillo, la hiperactiva Give It 2 Me, más dos de sus clásicos “recientes”, Hung Up reinventada n un puro rock imbatible y el himno Music en claro estilo Hip Hop.

Es que Madonna parece haber salido de las pistas de baile europeas para bailar junto a los negros en las calles de New York con su nuevo sonido urbano. Por suerte, esta vez le pegó y cumplió en un show que tendrá sus réplicas en Paris y Londres la próxima semana.

Mientras se habla de la gira (propiamente dicha) que hará la diva a partir de octubre y que se rumorea, por fin, tocará suelo argentino para diciembre. ¿Se cumplirán por fin las promesas?