Crónicas del Pilsen rock Estas son las crónicas del Pilsen rock 2009 (para los no enterados es un festival que reúne a miles de personas en el Parque de a Hispanidad de Durazno (Uruguay) y que es la muestra cabal de ese fenómeno particular que es el rock uruguayo de los últimos 10 años).

Aquí van algunos apuntes, impresiones y opiniones sobre las que me tocó ver:

Sábado 21 de marzo

Bufón: buena banda de rock a la que le fue dado actuar cuando había unas pocas personas en el predio del parque, sin luces, sin ambiente de fiesta, es difícil…

Chala Madre: para cuando ellos actuaron ya había empezado a oscurecer y ya había más ambiente (o ellos lo crearon con canciones llenas de reggae y ska que trasmiten energía y buena onda por los cuatro costados). Disfrutable.

Cursi: uno de los puntos más flojos de la noche, no por la banda, sino por el tibio recibimiento que le dio el público a esa propuesta que combina ritmos programados, guitarras con muchos aires de los ochenta, buenas letras, una voz particular y poquito de rock (no era una banda para el pilsen).

Graffolitas: Primer punto de discrepancia entre la gente y yo. Al público le encantó esta propuesta simple y directa. El pogo acompañó toda su actuación, y cuando se subieron Larbanois y Carrero para participar en un tema se dio uno de los momentos más emotivos de la noche (aunque yo no le encontré mucho atractivo a la propuesta…).

Buitres: el show de estos señores justificó el precio de la entrada, el viaje y cada gota de sudor derramada sobre las cálidas tierras de Durazno. Son más de veinte años de carretera… estos músicos se miran y ya saben qué van a hacer, y lo que hacen siempre es interesante (hermosas melodía con guitarras sucias por encima). Desde que arrancaron con Condenado el corazón se metieron al público en el bolsillo. Peluffo se mueve arriba del escenario como pez en el mar. Los vi tocar Carretera perdida en vivo, estoy cumplido.

La Trampa: se esperaba más de La Trampa, les faltó fuerza, no sé si en el volumen de los instrumentos o si es el nuevo sonido de la banda que le dan los nuevos integrantes y que aún no está afiatado. (Alguien dijo: “se fue Alvin y se acabó La Trampa…”). Lo dicho, se esperaba más…

El cuarteto de nos: Un debut de los mejores. Santiago Tavella cantando Papi no quiere trabajar un show a parte… Pero hay que decirlo: Roberto Musso ES el Cuarteto: no canta hermoso, pero canta tan fuerte, claro y afinado que es la locomotora que lleva adelante al resto de la banda. Los clásicos como Sólo un rumor, Bo cartero (ese tema del Cuarteto versionado hasta por los Beatles) o Yendo a la casa de Damián, fueron cantando por mí y las 50000 personas presentes.

Domingo 22 de Marzo

Vendetta: se trata de la guitarrista de La Trampa al frente de una banda conformada por cuatro mujeres (dos en los coros y una hermosa rubia en el bajo (el momento baboso) y un baterista. Sonaban muy bien y hubieran merecido tocar más avanzada la noche.

Transe: una banda de metal, demasiado heavy para mí, exclusivamente disfrutable para los fans del metal.

Rey toro: continuó la demostración metalera de fuerza, en la voz y las guitarras. Poca o nada de música, más allá de los dedos…

Hereford sobre el escenario dan la impresión de ser un solista al frente de una banda de rock. Un cantante y guitarrista más próximo a la sutilezas de un cantautor que a un frontman del mundo del rock. Sin embargo, junto a su socio del bajo se compensa y juntos logran un equilibrio que entusiasmó a todos.

Trotsky Vengarán: más allá de frases como “Guillermo Peluffo es el cantante más insultado del rock”, o “la Trotsky genera el pogo más gran de mundo”, si tengo que decir la verdad, no me gustó para nada la actuación de la banda. Tocaron más de veinte temas y uno era idéntico al otro… debo ser yo que no coincido con el gusto de la mayoría (ni siquiera con el de la mayoría de los roqueros).

El Peyote Asesino me salvó el domingo. El esperado regreso de esta banda de culto en el rock montevideano colmó las (mis) expectativas. A diferencia de las bandas anteriores, lo que hacen no se trata de un colchón de distorsión para cantar sobre él a los gritos, sino de utilizar los efectos de la guitarra eléctrica para crear climas, crear atmósferas y trasmitir sensaciones de forma expresiva.

El vocalista del Peyote demostró de nuevo que para cantar hip hop se necesitan muchas condiciones vocales, y que él las tiene. Quizá le faltó al Peyote tener en su repertorio más temas que pudieran ser coreados por todos los presentes, pero fue un digno broche para el Pilsen Rock 2009.

Sólo me queda preguntarme si fui testigo del último Pilsen Rock, es que se corren muchos rumores…